Las opiniones de los amigos

El día 29 tuve una cena fuera de casa para celebrar una reunión de amigos. Era la primera desde la operación. Por suerte aquí, en el País Vasco, tenemos sociedades gastronómicas donde un socio puede ir a cocinar y comer en buena compañía con sus amistades, en un local preparado para ello, con medios profesionales y despensa y bodegas bien surtidas. Por contra de lo que solía ser habitual en la cena de diciembre, en la que siempre había un buen asado, todos los presentes decidieron respetar mi menú, aunque no así en cantidad.

Tomamos una buena ensalada verde, con tomates cherry, aceitunas, bonito y huevo duro, que en mi caso se convirtió en cuatro hojas con un tomate. De segundo plato unos huevos revueltos “completos”, con ajos tiernos, champiñones frescos y gambas. Yo tomé una cucharada y despacito mientras mis amigos se ponían las botas. Y de postre, un lácteo: cuajada de Navarra. No pude terminar, pero la cena, pausada y con buena conversación, me sentó de maravilla, así como la partida de mus que vino después.

Me había pesado el día 28 y la báscula marcó 161,2 kg

Entonces un amigo me dijo que estaba muy bien. Era de los que menos cambios veía, pero aquel día me dijo que tenía otra cara. Me preguntó que cuanto me planteaba perder a largo plazo y le contesté que los 99 que me deberían llevar a mi peso ideal. Y recuerdo haberle dicho “Y estaría de P.M. empezar el año con 160”. Vamos, que me planteaba pesarme el día 1 y tener ese peso.

Llegó el 30 por la mañana y me pesé de nuevo. 160 kg como ya os conté, a pesar de mis problemillas con el hierro. Así que empezaba el año como me esperaba. Fenomenal. Y hoy lunes ya son 158 kg. En 5 días 2 kg, sin vómitos salvo en Año Nuevo, haciendo una dieta variada dentro de los parámetros y ya sin problemas con los suplementos, salvo un rato corto de nauseas hoy por la mañana.

Pero volviendo a los comentarios, me quedo con otro. Ayer por la tarde vino otro amigo a ver el fútbol a mi casa, algo habitual cuando nuestro equipo juega fuera. Nos sentamos en nuestros sitios y me dijo: “Ahora sí que me doy cuenta, antes ocupabas muchísimo más de ancho, ahora dejas más sofá vacío”. Y también me dijo que antes, al andar, me balanceaba mucho y que ahora tengo andares más normales.

A ambos, como al resto de personas que me dicen que ven cambios, quiero darles las gracias. Sus ánimos motivan mucho más que las cifras de la báscula.

JR

PD: Pronto me tengo que hacer análisis. Ya os contaré si varían algunos parámetros y os hablaré más profundamente sobre el Síndrome Metabólico. Toca coñazo, instructivo, pero ya se que para muchos coñazo.

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