Aliados en la cocina

Es otro de los temas que quería tratar en el blog. A mí me ha gustado desde siempre la buena mesa y la gastronomía en general. Además de comedor de cantidad era y sigo siendo comedor de calidad. Me gustan los productos frescos, a poder ser de mercado y comprados en el día y los sabores naturales, aunque tampoco le hago ascos a la experimentación.

He dudado sobre cómo afrontar el tema: si dividirlo en varios apartados y que cada uno tenga un post o meter un “ladrillazo”, así que he optado por una solución intermedia. Voy a hacer una lista de los puntos que tengo pensado tratar, y si creo que alguno de ellos merece una extensión la publicaré más adelante, enlaces incluidos. Más trabajo para mí, pero más fácil para vosotr@s, que cada día leéis más el blog.

¿Qué son los aliados en la cocina? O más bien, ¿a qué llamo yo aliados en la cocina? Pues a todos los utensilios, circunstancias, ingredientes, acompañamientos… a esas pequeñas ayudas que hacen que pese a la dieta o a la cirugía podamos comer “rico rico y con fundamento” como dice Karlos Argiñano. Los saco de mi propia experiencia, pero admito toda clase de sugerencias.

  • ANTE TODO, LA FAMILIA. Es lo más importante. Tanto por su apoyo moral, como por sus ánimos. Y también por su apoyo con la dieta. Adaptan su menú al mío, aunque es cierto que a veces ellos comen algo distinto a mí porque pueden y se lo merecen. Por ejemplo, cuando me toca la verdura de guarnición comen verdura de primero, solemos tomar el mismo segundo… y me dejan levantarme de la mesa cuando acabo. Aunque como más lento, sigo acabando antes porque mi ración es más pequeña.
  • LA ENSALADA. El gran aliado de toda dieta. Usad buena base verde de lechuga, escarola, rúcula o lechugas más vistosas como la hoja de roble o la romana en lugar de la tradicional e insípida iceberg. Le añadís lo que os guste: queso, pollo asado desmigado, bonito, pescados ahumados, huevas, jamón cocido o curado, pimiento picado, tomate, manzana, frutos secos… en vuestra imaginación y en la variedad está la diversión. Eso sí, tratad de hacer combinaciones sabrosas y saludables, pero sobre todo de sabores que se lleven bien. Pescado ahumado con jamón serrano no es una buena idea, ni siquiera para ese momento de inspiración en el que te crees el Ferrán Adriá de las ensaladas. Y por último, un aliño con la sal justa, un toque ácido de vinagre o limón y un buen aceite de oliva virgen extra. Mis ensaladas suelen ser pequeñas en cantidad y algo más limitadas que la lista que os he dado en cuanto a ingredientes, pero disfruto muchísimo con ellas.
  • CAZOS Y SARTENES PEQUEÑAS. Antes me parecía imposible que con una sartén individual se pudiese alimentar a una persona, pero ahora lo entiendo. Es más, alguna rara vez que he hecho comida para mí solo me ha salido de más. Es muy difícil cocinar cantidades pequeñas, pero un menaje adecuado es lo mejor.
  • SISTEMA DE ENVASADO. Bien tuppers, o bolsas de zip, o incluso una envasadora al vacío si la tenéis. Si sobra comida lo mejor es guardarla para aprovecharla otro día. Y para variar los menús y no repetir dos días lo mismo para comer o para cenar es fundamental envasar bien. Así evitamos que la comida se eche a perder o algo peor, una intoxicación alimentaria. De momento no he tenido ninguna y me da que va a seguir así.
  • THERMOMIX. El mejor método para cocinar al vapor o preparar purés. Recordaréis, o sino podeís mirarlo en el calendario, que estuve tomando purés recién operado. La “thremo” ayuda y mucho, ya que primero cuece la verdura y luego la trituras, manchando sólo un cacharro. Y con el accesorio “Varoma” se pueden hacer muchísimas recetas al vapor.
  • ORDEN EN EL FRIGO. Ya he mencionado el envasado, pero es importante que llevemos un orden correcto en el frigo para que no se nos pasen comidas preparadas.
  • HIERBAS AROMÁTICAS Y ESPECIAS. Son muy buenas para sustituir a la sal, el principal aliado de la hipertensión. Podemos realzar el sabor de un arroz o de un pescado con un toque de pimienta blanca recién molida, el de unos garbanzos con pimentón o el de un puré de zanahoria con coco. Sí, coco. Lo dijo el gran chef Juan Mari Arzak. El coco en grandes cantidades aporta triglicéridos y es laxante, pero en una pequeña cantidad y rallado realza el sabor de la zanahoria.

Pero sobre todo es muy importante tener una MENTE ABIERTA. En la cocina siempre hay que estar dispuesto a probar, a experimentar y a saborear. Leed libros de cocina, o consultad vídeos en internet o programas de televisión. Nunca dejéis de darle un toque personal a vuestras recetas, siempre dentro de los parámetros de vuestra dieta. Y si tenéis ocasión de probar algo nuevo nunca digáis “no me gusta” hasta haberlo probado. Intentadlo con ancas de rana, cocodrilo, avestruz, cebra, ostras, pitahaya, rocoto, yerba mate, chinchulín, mollejas, corazón de pato, carambolas…

Os lo dice alguien que nunca ha soportado (ni soportará) los macarrones con tomate.

JR

1 comment so far

  1. […] AHORRO. Lo anterior es sólo un ejemplo. Menos comida supone menos gasto. Cazo pequeño, tuppers… para ayudarnos en la cocina. […]


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