Empezar la dieta

Hoy os vuelvo a traer un post de uno de los blogs que sigo habitualmente a través de mi lector de Feeds RSS. Se trata del blog de Laura, titulado “La más gorda de todas“.

Laura se define como gorda, golosa, rolliza y cachetona, y su blog está escrito a corazón abierto. Es todo un retrato de lo que una persona obesa puede sentir en su día a día, algo que quizá yo debería haber hecho en su momento pero que me guardé para mí, quizá porque siempre es más fácil contar las victorias en lugar de las derrotas. Y si no que se lo pregunten a Ramsés II, que convirtió la derrota de Qadesh en una victoria que trajo consigo la paz entre Egipto y los hititas.

Ramsés II en su carro de batalla, bajorelieve egipcio.

Volviendo al tema principal, os traigo un fragmento del último post de Laura. En él nos habla de cómo tras un fin de semana de excesos llegamos al lunes con ánimo de ponernos a dieta.

El síndrome del lunes dura efectivamente hasta el miércoles, donde los planes de nuevos encuentros, con comida de por medio, hacen olvidar los sacrificios de tres días a dieta estricta, que sólo sirven para reventar el estómago cuando se ingiere todo de repente con un espíritu devorador casi de caníbal.

En fin…a comer, que el fin de semana se acaba y pronto nos mentiremos un rato, prometiéndonos y perjurándonos que esta es la última vez que nos extralimitamos… Total mañana es lunes y empieza la dieta, así como limpiamos nuestros pecados…

Podéis leer el post entero aqui.

Yo pasé por esto muchísimas veces. Y siempre, tras pensar en la dieta, me pegaba el “último capricho” que generalmente consistía en un Cola-Cao en tazón grande con sus buenas galletas, magdalenas o lo que hubiese dulce por casa. O quizá cereales. Y claro, llegaba el lunes, el martes… y recaída. Un círculo vicioso del que es muy difícil salir.

Luego está la otra alternativa, que es la de “desde ahora mismo” que también suele fracasar. Aunque suele ser más efectiva que la anterior si se está convencido, ya que siempre que ponemos una fecha para empezar algo los días anteriores nos los pasamos haciendo lo que no debemos. Si es dieta, comemos más de la cuenta y engordamos. Si queremos dejar de fumar (los que fuméis) fumando como carreteros.

Me acuerdo de la visita al cirujano previa a la operación. Su pregunta fue clara: “Si tuvieras ya el preoperatorio, ¿cuándo te operarías?” Yo estaba convencido de la cirugía, de que era necesaria para mi. Y tenía que ser cuanto antes. Pero quizá fue mi carácter, derivado de las partidas de mus y los ordagos a grande, lo que me llevó a decir un rotundo y serio “Mañana“.

Y así fue. Cita cuanto antes, justo con el tiempo necesario para hacer el preoperatorio. A primera hora, para evitar pasar la noche en la sala de despertar. Y con un consejo: “Ahora, no te forres a comer y me engordes 5 kilos”. Y así lo hice. Mantuve mi peso y, salvo una cena con los amigos y el desayuno del día de la operación (me operaban por la tarde) no me excedí y mi peso no varió.

Para iniciar un proceso duro hace falta mentalización, afán de superación, ganas, apoyos (que yo los tuve y muchos)… pero lo más importante sale de nosotros y es una chispa de motivación. Lo difícil es encontrarla, pero no es imposible.

JR

PD: El blog de Laura es otro de tantos que plagia la Asociación XXL (bueno, el tipo que lleva esa web).

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