Archive for the ‘En la cocina’ Category

Una ensaladita de verano

Llegan los calores y estoy contento, lo reconozco. Hablaré sobre este tema a lo largo de la semana, porque tengo alguna cosilla que contar al respecto.

¿Y con los calores, qué apetece? Pues comer fresco, sano y rico para sentirnos mejor. Y hoy me he preparado una ensalada así, fresquita y muy rica.

Para que podáis prepararla necesitaréis pimientos asados como los que hay en esta receta. Podéis sustituirlos por unos piquillos de lata, pero os garantizo que el resultado no será el mismo ni por asomo. Además, esta vez los ha preparado mi madre, que los borda, y estaban estupendos. También os hará falta patata cocida y buen bonito del norte, lomo o ventresca, en aceite de oliva vírgen.

La patata se cuece en unos 22 o 25 minutos en agua con sal, partiendo desde frío. Una vez cocida la refrescamos en el grifo, la pelamos con cuidado y la cortamos en rodajas. Le añadimos una pizca de sal y un chorrito de un buen aceite de oliva virgen extra. Encima ponemos los pimientos asados fríos y el bonito, un poco más de aceite, no mucho y listo. Nos queda una ensalada fresca y rica, a la que podemos añadir un poco de escarola o lechuga rizada para hacerla más completa.

En mi caso, con una patata pequeña he preparado una ración como para una persona normal, ración que no me he podido acabar. Así que he guardado la mitad que ha sobrado en un tupper. Mañana al mediodía estará buenísima y aún más fría. Ideal para el verano.

JR

PD: Ojalá que cuando vuelva a abrir ese tupper la Real esté ya en primera. ¡Estoy muy nervioso!

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Día vegetariano

El pasado jueves tuve un día vegetariano. Ya conté que mi dieta tiene que ser protéica, aunque tanta carne y pescado me dejan con mono de verduras, y no de ensaladas precisamente. Suelo añadirlas a la dieta cuando puedo, pero ayer tenía muchas ganas e hice una dieta vegetariana, sólo por un día.

Tomé leche y yogures de soja, fruta y para comer coliflor, que al contrario que a mucha gente no me produce gases. Para la cena, un poco de ensalada de pimiento rojo asado y una setas salteadas con ajo y hojas enteras de perejil (si os gusta el picante le podéis añadir cayena). Muy rico y nutritivo todo. Y fácil de hacer. Pero como se que muchos no os atreveríais a asar los pimientos en casa, voy a hacer de Karlos Argiñano y os voy a animar a hacerlo con un buen ejemplo, una receta con foto.

ENSALADA DE PIMIENTOS ASADOS

Pimientos Asados

Ingredientes

  • Pimientos morrones rojos
  • Sal
  • Aceite de oliva
  • Vinagre blanco o de Módena, a nuestro gusto.
  • Cebolleta
  • Bonito o atún en conserva (opcional)

Para asar los pimientos hay que lavarlos bien, colocarlos en una placa de horno y untarlos con aceite de oliva y sal. Es mejor añadir la sal después del aceite para que se pegue bien al pimiento. Los asamos en el horno, a 190ºC y hay que estar atentos para darles la vuelta cada 10 o 15 minutos. Se irán poniendo blandos, así que hay que ser cuidadosos para que no se nos rompan. También se irá tostando la piel e irán soltando su jugo al fondo de la bandeja.

Pasada más o menos una hora, según el tamaño de los pimientos, estarán listos. Tienen que estar tostados y con la piel abierta. Si los pimientos son de diferentes tamaños se cocinarán los más pequeños primero, así que habrá que sacarlos antes.

Los dejamos templar y ahora llega el momento más laborioso. A mano, uno a uno, los vamos abriendo, les quitamos las pepitas y los pelamos, quedándonos con la carne del pimiento, que cortaremos en tiras. Los colocamos en un plato, o si hacemos mucha cantidad en un tupper para poder guardarlos.

Sobre la placa de horno añadimos el vinagre. Si hay algún resto pegado podemos hacerlo en caliente y rascar con una espátula de madera para recuperarlo (el término culinario sería hacer una deglacé). Tiene que ser pegado y tostado pero nunca quemado, porque daría mal sabor a la ensalada. Añadimos el jugo sobre los pimientos y es ahora cuando podemos guardarlos unos días en la nevera para utilizarlos como acompañamiento de carnes rojas o blancas, calentándolos brevemente en una sartén y añadiendo un ajo picado.

Pero para la ensalada añadiremos la cebolleta picada, aceite de oliva en crudo y si queremos unas escamas de sal. Con una buena conserva de ventresca de bonito quedan deliciosos.

¡Buen provecho!

JR

Garbanzos con cuscus

Fue una de las recetas que me recomendó la dietista: una cucharada sopera de cuscus y otra de garbanzos cocidos mezcladas. Casualidad había visto en televisión una forma muy curiosa de preparar el cuscus: con verduras crujientes. Ya comenté que mi dieta parece un poco escasa en verduras, así que he fusionado ambas recetas y os dejo aquí el resultado. Poco a poco iré poniendo alguna receta más.

No se corresponde con la foto, pero es lo más parecido que he podido encontrar.

INGREDIENTES

  • 300 gr de garbanzos
  • 1 cebolla
  • 1 hoja de laurel
  • 1,5 litros de agua, a ser posible blanda o filtrada
  • Calabacín
  • Zanahoria
  • Pimiento verde
  • 200 gr de sémola de cuscus
  • Aceite de oliva virgen extra
  • OPCIONAL: Sal, pimenta, pimentón o ras al hanut (especia marroquí).

ELABORACIÓN

Ponemos a remojo los garbanzos durante 12 horas. Llevamos el agua a ebullición y añadimos los garbanzos, la cebolla, el laurel y sal. Una vez cocidos (45 minutos en olla exprés, 2 horas en olla tradicional) los escurrimos y reservamos el caldo de cocción.

Cocemos el cuscus siguiendo los tiempos y proporciones que vienen en el envase, sustituyendo parte o toda el agua de cocción por el caldo de garbanzos.

Aparte, picamos las verduras muy finamente y las echamos una sartén caliente con una cucharada de aceite de oliva. Cuando están en un punto crujiente añadimos los garbanzos escurridos y el cuscus. En este punto podemos añadir la especia que más nos guste, siempre en pequeña cantidad para no tapar el sabor de las verduras. Por último, echamos una cucharada de aceite de oliva virgen extra en crudo y servimos.

JR

Aliados en la cocina

Es otro de los temas que quería tratar en el blog. A mí me ha gustado desde siempre la buena mesa y la gastronomía en general. Además de comedor de cantidad era y sigo siendo comedor de calidad. Me gustan los productos frescos, a poder ser de mercado y comprados en el día y los sabores naturales, aunque tampoco le hago ascos a la experimentación.

He dudado sobre cómo afrontar el tema: si dividirlo en varios apartados y que cada uno tenga un post o meter un “ladrillazo”, así que he optado por una solución intermedia. Voy a hacer una lista de los puntos que tengo pensado tratar, y si creo que alguno de ellos merece una extensión la publicaré más adelante, enlaces incluidos. Más trabajo para mí, pero más fácil para vosotr@s, que cada día leéis más el blog.

¿Qué son los aliados en la cocina? O más bien, ¿a qué llamo yo aliados en la cocina? Pues a todos los utensilios, circunstancias, ingredientes, acompañamientos… a esas pequeñas ayudas que hacen que pese a la dieta o a la cirugía podamos comer “rico rico y con fundamento” como dice Karlos Argiñano. Los saco de mi propia experiencia, pero admito toda clase de sugerencias.

  • ANTE TODO, LA FAMILIA. Es lo más importante. Tanto por su apoyo moral, como por sus ánimos. Y también por su apoyo con la dieta. Adaptan su menú al mío, aunque es cierto que a veces ellos comen algo distinto a mí porque pueden y se lo merecen. Por ejemplo, cuando me toca la verdura de guarnición comen verdura de primero, solemos tomar el mismo segundo… y me dejan levantarme de la mesa cuando acabo. Aunque como más lento, sigo acabando antes porque mi ración es más pequeña.
  • LA ENSALADA. El gran aliado de toda dieta. Usad buena base verde de lechuga, escarola, rúcula o lechugas más vistosas como la hoja de roble o la romana en lugar de la tradicional e insípida iceberg. Le añadís lo que os guste: queso, pollo asado desmigado, bonito, pescados ahumados, huevas, jamón cocido o curado, pimiento picado, tomate, manzana, frutos secos… en vuestra imaginación y en la variedad está la diversión. Eso sí, tratad de hacer combinaciones sabrosas y saludables, pero sobre todo de sabores que se lleven bien. Pescado ahumado con jamón serrano no es una buena idea, ni siquiera para ese momento de inspiración en el que te crees el Ferrán Adriá de las ensaladas. Y por último, un aliño con la sal justa, un toque ácido de vinagre o limón y un buen aceite de oliva virgen extra. Mis ensaladas suelen ser pequeñas en cantidad y algo más limitadas que la lista que os he dado en cuanto a ingredientes, pero disfruto muchísimo con ellas.
  • CAZOS Y SARTENES PEQUEÑAS. Antes me parecía imposible que con una sartén individual se pudiese alimentar a una persona, pero ahora lo entiendo. Es más, alguna rara vez que he hecho comida para mí solo me ha salido de más. Es muy difícil cocinar cantidades pequeñas, pero un menaje adecuado es lo mejor.
  • SISTEMA DE ENVASADO. Bien tuppers, o bolsas de zip, o incluso una envasadora al vacío si la tenéis. Si sobra comida lo mejor es guardarla para aprovecharla otro día. Y para variar los menús y no repetir dos días lo mismo para comer o para cenar es fundamental envasar bien. Así evitamos que la comida se eche a perder o algo peor, una intoxicación alimentaria. De momento no he tenido ninguna y me da que va a seguir así.
  • THERMOMIX. El mejor método para cocinar al vapor o preparar purés. Recordaréis, o sino podeís mirarlo en el calendario, que estuve tomando purés recién operado. La “thremo” ayuda y mucho, ya que primero cuece la verdura y luego la trituras, manchando sólo un cacharro. Y con el accesorio “Varoma” se pueden hacer muchísimas recetas al vapor.
  • ORDEN EN EL FRIGO. Ya he mencionado el envasado, pero es importante que llevemos un orden correcto en el frigo para que no se nos pasen comidas preparadas.
  • HIERBAS AROMÁTICAS Y ESPECIAS. Son muy buenas para sustituir a la sal, el principal aliado de la hipertensión. Podemos realzar el sabor de un arroz o de un pescado con un toque de pimienta blanca recién molida, el de unos garbanzos con pimentón o el de un puré de zanahoria con coco. Sí, coco. Lo dijo el gran chef Juan Mari Arzak. El coco en grandes cantidades aporta triglicéridos y es laxante, pero en una pequeña cantidad y rallado realza el sabor de la zanahoria.

Pero sobre todo es muy importante tener una MENTE ABIERTA. En la cocina siempre hay que estar dispuesto a probar, a experimentar y a saborear. Leed libros de cocina, o consultad vídeos en internet o programas de televisión. Nunca dejéis de darle un toque personal a vuestras recetas, siempre dentro de los parámetros de vuestra dieta. Y si tenéis ocasión de probar algo nuevo nunca digáis “no me gusta” hasta haberlo probado. Intentadlo con ancas de rana, cocodrilo, avestruz, cebra, ostras, pitahaya, rocoto, yerba mate, chinchulín, mollejas, corazón de pato, carambolas…

Os lo dice alguien que nunca ha soportado (ni soportará) los macarrones con tomate.

JR

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