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La Remera de Central

Seguramente este post sorprenda a los seguidores que tengo por Argentina, especialmente en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. Y es que he conseguido una camiseta de Rosario Central.

Mi amigo Karlos, de Tolosa, iba a hacer su habitual viaje (viaja cada año o cada dos años) a La Plata. Además de realista de pro es Pincharata, y me había hablado de un barrio de Buenos Aires, creo que judío, donde hay toda clase de réplicas de camisetas de fútbol, así que le encargué una camiseta de Central. A cambio, yo le iba a narrar el ascenso de la Real en directo desde Anoeta, cosa que no pude hacer porque no me mandó el número de teléfono completo.

Como su viaje coincidió con el Mundial en todas las tiendas había camisetas de la selección nacional, pero ni rastro de los Canayas, y menos ahora que han bajado a segunda. Así que me tuvo que traer la réplica original de Puma. Es de la talla XL (según la etiqueta, Made in Argentina, y XL para Argentina, USA y Europa), y la verdad es que me queda como un guante. Además, el tejido es muy agradable comparado con lo que nos tiene acostumbrados Astore en las camisetas de la Real.

La llevé en mi último viaje a Mérida, y un argentino me dijo: “Eh, pechofrío, se fueron a la B”. Y es que hay argentinos en todo el mundo, y a muchos les gusta el fútbol. Hace tres años me encontré con uno en Berlín que no se explicaba el descenso de la Real.

Sólo me queda añadir que Central volverá a su categoría, y que algún día Central y la Real se enfrentarán en competición oficial. Teniendo en cuenta que sólo puede darse esa situación en el Mundial de Clubes, habrá un año en el que la Real gane la Champions y Central la Copa Libertadores. Seguro.

JR

PD: Aprovecho estas líneas para mandarle un fuerte abrazo a Izaskun y a toda su familia de La Plata, y darles las gracias por el regalo que me hicieron llegar.

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Contempopranea 2010

O la crónica de una semana de camping.

Hace ya algún tiempo mi amigo Iker me comentó la posibilidad de hacer algo nuevo, ir a un festival de música. Hay muchos: el BBK live, el FIB… pero por fechas y por estilo de música el que más se adaptaba era CONTEMPOPRANEA, un festival de Pop Indie que se celebra en el pueblo de Alburquerque, provincia de Badajoz.

Y allí que nos fuimos. El primer día, lunes, dormimos en Salamanca. Bueno, es un decir, porque después de cenar una mega ensalada en la Plaza Mayor, que no pude ni terminar de lo grande que era, nos encontramos con pubs abiertos y muchísimos extranjeros de cursos de verano, erasmus o aprendiendo castellano. Nos pegamos una buena juerga, cosa que podíamos hacer porque habíamos decidido descansar en un hostal.

Emerita Augusta, vuelta al camping

Para el segundo día preparamos una visita a Mérida, la capital de Extremadura, ciudad fundada por el Emperador Octavio Augusto.

La verdad es que podría detenerme y hacer un post para cada monumento romano, para el teatro, el anfiteatro o el circo, para las estatuas, los frisos y todas y cada una de las piezas del Museo de Arte Romano, el Templo de Diana, el Arco de Trajano, el Puente Romano, los acueductos… pero no lo voy a hacer. Sólo diré que Mérida es una ciudad preciosa, que merece la pena visitar, y que si disfruté tanto allí seguro que en Roma me vuelvo loco.

De lo que sí que voy a hablar es del camping. Hace años solía pasar el verano de camping, y me gustaba mucho. Pero los años y los kilos hicieron la experiencia imposible. La primera noche estuvo bien, aunque prefiero valorar la experiencia completa cuando hable del festival

Alburquerque

Y tras una tarde, una noche y una mañana en Mérida, llegamos a Alburquerque. Está en la provincia de Badajoz, a pocos kilómetros de la frontera con Cáceres, y tiene un castillo medieval en el que se celebra el festival.

Tengo que reconocer que está muy bien organizado, con una zona de acampada a las afueras al lado de las piscinas, aunque debido a que los conciertos duran hasta las cinco, seis o siete de la mañana y el sol pega fuerte, a partir de las 10 es casi imposible dormir en la tienda de campaña. Hay que ir a la piscina, buscar una sombra e ir echando cabezadas. Aunque tengo que reconocer que con menos kilos he sudado menos de lo que sudé la última vez que estuve de camping, hace unos seis o siete años, y eso que aquella vez hacía menos calor.

También he tenido otra experiencia diferente, y es la de unas duchas compartidas. Bastante gente se duchaba con bañador. Es algo que con los kilos de más habría hecho yo también, aunque tengo que reconocer que he perdido la vergüenza y no me dio nada de “palo” ducharme como vine al mundo. Y eso que el agua de las duchas estaba fría.

El festival

Por lo demás, el festival estuvo genial. Sidonie, Dorian, Delorean, Los Punsetes, Love of Lesbian, Second… y de propina, un kilito menos al llegar a casa.

JR

PD: os dejo el final del concierto de Love of Lesbian. Al principio levantaron el muermo que habían dejado Los Planetas, y acabaron lanzándose al público.

Una “casi maratón” por la Real

Empezó el viernes pasado a las 19 horas y terminó el domingo al mediodía. Más de 80 km, desde el santuario de Nuestra Señora de Aránzazu en Oñate hasta la Plaza de la Constitución en Donosti. Un recorrido similar al que hicieron los héroes de la primera liga en El Molinón, en 1981. Pero en lugar de en autobús, a pie. Caminata. Empezamos 40. Luego nos quedamos unos 20. Y para el final, casi 50 fieles seguidores txuriurdines.

Efectivamente, estuve en la marcha a Aránzazu.

Bajo el lema “Herri bat, talde bat, elkarekin lehen mailara”, que significa “Un pueblo, un equipo, juntos a primera división”, varias peñas de la Real Sociedad organizaron la marcha. Dos furgonetas y un coche de apoyo, a los que se nos unió un camión del año 71, vehículo histórico, en Zumárraga. Agua y Aquarius para todos. Y un objetivo: llevar la pancarta y completar la marcha, aunque fuera a base de relevos.

Hubo tres intrépidos, Javi, su hijo Arkaitz y Manolo, que completaron el recorrido. Yo no pude tanto, y tengo que decir que midiendo con el Google Earth me salen unos 40 km de trayecto en mis piernas, que dijeron basta a las tres de la madrugada más o menos en Beasain (a los medios de comunicación, es Beasain y no Beasaín, nótese que no lleva tilde). Tras unas horas en la furgoneta de PLAKODUR, gran empresa de escayola y pladur que colaboró con la marcha, me recuperé al final de Lasarte y pude llegar a Donosti andando.

Para mí fue una gran experiencia y sobre todo una superación. Son cosas que con 180 kilos encima no se pueden hacer, pero con 117 sí, y además pierdes un kilo fácilmente. Es una experiencia que me reafirma en una idea: OPERARME HA SIDO LA MEJOR DECISIÓN DE MI VIDA.

JR

PD: Salimos en muchos medios, como El Diario Vasco, EITB, Telecinco, La Sexta, El Mundo Deportivo… y os dejo un enlace a la web de EITB donde podéis ver un vídeo de la marcha. También nos llamaron de Radio Olé, Argentina, y me acordé mucho de Izaskun y de los Oyarzabal de Rosario, de madrugada y por Legazpi.

ENLACE A LA WEB DE EITB

Gastroenteritis

Empezó ayer al mediodía. Me tocó comer fuera de casa. No se si era el sitio (Bilbao) o que la comida que sonaba bastante sana (Bacalao al horno con pisto) resulto ser demasiado grasienta y/o poco higiénica, pero es lo que hay.

Estaba comiendo tranquilamente, despacio y masticando bien. El bacalao estaba riquísimo, bien desalado y en su punto de cocción, aunque traía bastante gelatina en el plato y para mi gusto exceso de aceite. Un exceso para ser un bacalao al horno pero que se convierte en una delicia para preparar un buen pil pil. El pisto también rezumaba, así que rescaté algún pedacito de verdura, que mezclado con las lascas del bacalao sabía a gloria.

Como la comida era un poco grasienta paré un poco antes de tiempo de comer. Es algo a lo que me he acostumbrado y que no hacía antes, y es parar de comer antes de llegar al límite. Antes no me importaba llenarme, tener esa sensación de panza hinchada y la necesidad de soltarme el cinturón, pero ahora que el exceso de comida me provoca vómitos estoy entrenado y no me cuesta nada parar a tiempo. La verdad es que las palabras del cirujano eran verdad: “aprenderás a no comer en exceso porque vomitarás”.

Pero en poco tiempo se me revolvió el estómago. Primero una pequeña arcada seguida de un poco de contenido estomacal. Luego la clásica diarrea que no describiré porque seguro que todos conocemos. Y un poco más tarde, como a los 15 minutos, vómito total y un gran alivio, al menos de momento.

Parecía que era un episodio aislado, y de hecho a la tarde he podido celebrar el cumpleaños de mi amigo Iker con un zumito, bebida que ha venido a sustituir a la antes omnipresente caña en vaso grande. Pero a la noche, vuelta al baño. 3 veces más.

No se si será por la comida, pero estaba bien justo hasta el momento de comer. Supongo que para el mediodía o la tarde estaré bien. Sigo mi plan de hidratarme bien, que es lo mejor con las diarreas.

JR

PD Os dejo un vídeo de un grupo chileno, “Los Mox“, que me dió a conocer Errasti y que ilustra perfectamente mi situación.

El bigote de Don Tomás

Tomás Zumalakarregi, el Tío Tomás, general de la I Guerra Carlista

Fue hace dos años y cuatro meses, o lo que es lo mismo, hace tres ferias de Santo Tomás. Nos habíamos juntado cuatro amigos y habíamos hecho una promesa: lucir ese día, además del tradicional atuendo vasco, el mismo afeitado que el histórico general carlista.

No recuerdo con tanta antelación lo prometimos, ni tampoco las circunstancias, pero es posible que fuese alrededor de una mesa, con un tapete, una baraja española y 20 garbanzos encima jugando al mus, e intuyo la presencia de una botella de ron Brugal y otra de Coca Cola, además de cuatro vasos y hielos.

Durante los días previos los candidatos lucíamos espléndidas barbas. En mi caso, además, la llevaba de siempre. Todo parecía indicar que ese año iba a haber 4 Zumalakarregis en la Parte Vieja donostiarra.

¿Y que pasó? Uno de los cuatro no podía llegar hasta la tarde, así que quedábamos tres. Cuando llegué me encuentro con los dos amigos con la cara como el culito de un bebé (bueno, más quisieran ellos) riéndose de mi aspecto y diciendo que mi afeitado no era correcto, ya que en lugar de ir directo de las patillas al bigote pasaba por la madíbula y subía por las comisuras de los labios. ¡Tócate los pies, María Inés! Para colmo, el cuarto en discordia apareció por la tarde y sin afeitar, aunque en su honor tengo que decir que apareció a una cena, varios días después, con el auténtico bigote de Don Tomás.

Este episodio, además de para las risas y el anecdotario de la cuadrilla, me sirvió para darme cuenta de las dimensiones de mi papada, y me prometí que aquello no se podía ver. La barba disimulaba muchísimo.

A día de hoy sigo teniendo papada, pero mucho menos, Por eso ahora sí puedo ir yo afeitado como el culito de un bebé, con un buen apurado digno de anuncio de maquinillas.

Es una de las anécdotas que me faltaba por contar sobre mi BARBA.

JR

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