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Mi nueva relación con… la sociedad gastronómica

Gran tradición vasca la de las sociedades gastronómicas. Yo pertenezco a la sociedad Unión Artesana y estoy orgulloso de ello. No sólo porque es la decana de las sociedades gastronómicas, al datar de 1870, también por el buen ambiente que hay con el resto de socios, por su tamborrada y por los grandes momentos que he pasado en ese local.

Buen ambiente en el comedor de la Unión Artesana

Una sociedad gastronómica suele organizar muchos actos. La Artesana, entre otros, organiza la tamborrada, la comparsa de percebes en el carnaval, participa en la de Caldereros, en actividades de la Parte Vieja, colabora con el Festival de Jazz, el de Cine, la trainera Donostiarra… pero el leit motiv de una sociedad gastronómica es la comida y la buena relación entre sus socios. Podemos leer en la web de la Unión Artesana:

Con Kañoietan (año 1900) se inicia un ciclo distinto donde la gastronomía ocupa lugar fundamental. Otras muchas Sociedades populares se crearon y funcionaron en aquellos años finales del siglo XIX. De ello tenemos noticia por la prensa de la época cuando avisa de actividades llevadas a cabo por alguna de ellas. Citamos, por ejemplo a Reunión de Amigos, La Amistad (1884), Oña, Oteiza, La Unión (1888), El Edén (1890), Sociedad de Recreo, Donosti Zarra (1896) y Gizartea (1898). De alguna consta la existencia de cocina al referir la prensa que “los socios gozaron de una comida abundante preparada en la misma Sociedad”.

De este tipo de Sociedades que llamaríamos multidisciplinares solo perduró Unión Artesana. Con Kañoietan (año 1900) se inicia un ciclo distinto donde la gastronomía ocupa lugar fundamental.

Este lugar fundamental de la gastronomía es evidente. Y claro, ¿cómo ir a comer con un estómago tubular? Pues básicamente igual que a un restaurante, pero con una ventaja: COCINO YO. El socio es el encargado de cocinar, y tengo que decir que, según dicen mis invitados, no cocino mal. Es más, cocino bien y lo disfrutan.

Ahora es habitual que cuando vamos los amigos a cenar a la sociedad el menú sea algo sencillo. Generalmente una ensalada de entrante, seguida de carne cocinada a la parrilla y con pimientos del piqullo, y un postre lácteo o helado. Un menú sencillo. Además mi ración suele ser más pequeña y tengo cuidado con la bebida tal y como comenté en post anteriores: no comer y beber a la vez. Un poco de tertulia entre los platos ayuda a bajar la comida y ameniza la cena.

Pero desde la operación también ha habido alguna cena más elaborada. Lejos de lo que fueron una lasaña pantagruélica, grandes pescados al horno (ahora son más pequeños), guisos de carne o de pollo o menús con múltiples entrantes, recuerdo una cena hace no mucho a base de carne de toro guisada que fue una delicia. Comí poca cantidad, pero disfruté muchísimo de un guiso bien elaborado, con pausa y temple.

 

Jose Luis García Loza, socio histórico de la Unión Artesana y mejor persona.

Hay algo más que quiero añadir, y es el gran cariño que he recibido por parte de los demás socios de la Unión Artesana. Siempre que he ido de cena me han preguntado por mi pérdida de peso, por el método (dieta, cirugía, etc) y me han dado ánimos y enhorabuenas. La cocina de la Unión Artesana es, fuera de casa y mi grupo de amigos, el sitio donde más elogios he recibido en persona. Una de las últimas fue durante la Tamborrada, donde pude hablar de mi pérdida de peso y recibir la felicitación de un grande de los fogones como MARTÍN BERASATEGI, también socio.

Este post va dedicado con todo mi cariño a los socios y amigos de la Unión Artesana.

PD Y para acabar, un vídeo de mi amigo IKERTXO. Hace un tiempo cenamos una merluza en salsa verde y esta es la prueba.

JR, socio número 147 de la Unión Artesana

 

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Una ensaladita de verano

Llegan los calores y estoy contento, lo reconozco. Hablaré sobre este tema a lo largo de la semana, porque tengo alguna cosilla que contar al respecto.

¿Y con los calores, qué apetece? Pues comer fresco, sano y rico para sentirnos mejor. Y hoy me he preparado una ensalada así, fresquita y muy rica.

Para que podáis prepararla necesitaréis pimientos asados como los que hay en esta receta. Podéis sustituirlos por unos piquillos de lata, pero os garantizo que el resultado no será el mismo ni por asomo. Además, esta vez los ha preparado mi madre, que los borda, y estaban estupendos. También os hará falta patata cocida y buen bonito del norte, lomo o ventresca, en aceite de oliva vírgen.

La patata se cuece en unos 22 o 25 minutos en agua con sal, partiendo desde frío. Una vez cocida la refrescamos en el grifo, la pelamos con cuidado y la cortamos en rodajas. Le añadimos una pizca de sal y un chorrito de un buen aceite de oliva virgen extra. Encima ponemos los pimientos asados fríos y el bonito, un poco más de aceite, no mucho y listo. Nos queda una ensalada fresca y rica, a la que podemos añadir un poco de escarola o lechuga rizada para hacerla más completa.

En mi caso, con una patata pequeña he preparado una ración como para una persona normal, ración que no me he podido acabar. Así que he guardado la mitad que ha sobrado en un tupper. Mañana al mediodía estará buenísima y aún más fría. Ideal para el verano.

JR

PD: Ojalá que cuando vuelva a abrir ese tupper la Real esté ya en primera. ¡Estoy muy nervioso!

Comprando pan…

Hoy ando algo escaso de ideas, así que os voy a contar una curiosidad. Desde la operación (han pasado 3 meses) me ha entrado una manía: comprar pan.

Con la dieta que sigo apenas tengo que tomar pan. Tomo en el desayuno y algo en la merienda, y no suelo tomar en las comidas. Y en casa no son de tomar mucho pan.

¿Por qué compro tanto? No tengo ni idea, la verdad. Con media barra llega, y sobra, para casa. Pero muchas veces llego a casa con la barra entera y me dice mi madre: “¡A dónde vas con tanto pan!”

¿Alguien me lo puede explicar? Si encuentro un motivo, os lo cuento.

JR

Garbanzos con cuscus

Fue una de las recetas que me recomendó la dietista: una cucharada sopera de cuscus y otra de garbanzos cocidos mezcladas. Casualidad había visto en televisión una forma muy curiosa de preparar el cuscus: con verduras crujientes. Ya comenté que mi dieta parece un poco escasa en verduras, así que he fusionado ambas recetas y os dejo aquí el resultado. Poco a poco iré poniendo alguna receta más.

No se corresponde con la foto, pero es lo más parecido que he podido encontrar.

INGREDIENTES

  • 300 gr de garbanzos
  • 1 cebolla
  • 1 hoja de laurel
  • 1,5 litros de agua, a ser posible blanda o filtrada
  • Calabacín
  • Zanahoria
  • Pimiento verde
  • 200 gr de sémola de cuscus
  • Aceite de oliva virgen extra
  • OPCIONAL: Sal, pimenta, pimentón o ras al hanut (especia marroquí).

ELABORACIÓN

Ponemos a remojo los garbanzos durante 12 horas. Llevamos el agua a ebullición y añadimos los garbanzos, la cebolla, el laurel y sal. Una vez cocidos (45 minutos en olla exprés, 2 horas en olla tradicional) los escurrimos y reservamos el caldo de cocción.

Cocemos el cuscus siguiendo los tiempos y proporciones que vienen en el envase, sustituyendo parte o toda el agua de cocción por el caldo de garbanzos.

Aparte, picamos las verduras muy finamente y las echamos una sartén caliente con una cucharada de aceite de oliva. Cuando están en un punto crujiente añadimos los garbanzos escurridos y el cuscus. En este punto podemos añadir la especia que más nos guste, siempre en pequeña cantidad para no tapar el sabor de las verduras. Por último, echamos una cucharada de aceite de oliva virgen extra en crudo y servimos.

JR

Aliados en la cocina

Es otro de los temas que quería tratar en el blog. A mí me ha gustado desde siempre la buena mesa y la gastronomía en general. Además de comedor de cantidad era y sigo siendo comedor de calidad. Me gustan los productos frescos, a poder ser de mercado y comprados en el día y los sabores naturales, aunque tampoco le hago ascos a la experimentación.

He dudado sobre cómo afrontar el tema: si dividirlo en varios apartados y que cada uno tenga un post o meter un “ladrillazo”, así que he optado por una solución intermedia. Voy a hacer una lista de los puntos que tengo pensado tratar, y si creo que alguno de ellos merece una extensión la publicaré más adelante, enlaces incluidos. Más trabajo para mí, pero más fácil para vosotr@s, que cada día leéis más el blog.

¿Qué son los aliados en la cocina? O más bien, ¿a qué llamo yo aliados en la cocina? Pues a todos los utensilios, circunstancias, ingredientes, acompañamientos… a esas pequeñas ayudas que hacen que pese a la dieta o a la cirugía podamos comer “rico rico y con fundamento” como dice Karlos Argiñano. Los saco de mi propia experiencia, pero admito toda clase de sugerencias.

  • ANTE TODO, LA FAMILIA. Es lo más importante. Tanto por su apoyo moral, como por sus ánimos. Y también por su apoyo con la dieta. Adaptan su menú al mío, aunque es cierto que a veces ellos comen algo distinto a mí porque pueden y se lo merecen. Por ejemplo, cuando me toca la verdura de guarnición comen verdura de primero, solemos tomar el mismo segundo… y me dejan levantarme de la mesa cuando acabo. Aunque como más lento, sigo acabando antes porque mi ración es más pequeña.
  • LA ENSALADA. El gran aliado de toda dieta. Usad buena base verde de lechuga, escarola, rúcula o lechugas más vistosas como la hoja de roble o la romana en lugar de la tradicional e insípida iceberg. Le añadís lo que os guste: queso, pollo asado desmigado, bonito, pescados ahumados, huevas, jamón cocido o curado, pimiento picado, tomate, manzana, frutos secos… en vuestra imaginación y en la variedad está la diversión. Eso sí, tratad de hacer combinaciones sabrosas y saludables, pero sobre todo de sabores que se lleven bien. Pescado ahumado con jamón serrano no es una buena idea, ni siquiera para ese momento de inspiración en el que te crees el Ferrán Adriá de las ensaladas. Y por último, un aliño con la sal justa, un toque ácido de vinagre o limón y un buen aceite de oliva virgen extra. Mis ensaladas suelen ser pequeñas en cantidad y algo más limitadas que la lista que os he dado en cuanto a ingredientes, pero disfruto muchísimo con ellas.
  • CAZOS Y SARTENES PEQUEÑAS. Antes me parecía imposible que con una sartén individual se pudiese alimentar a una persona, pero ahora lo entiendo. Es más, alguna rara vez que he hecho comida para mí solo me ha salido de más. Es muy difícil cocinar cantidades pequeñas, pero un menaje adecuado es lo mejor.
  • SISTEMA DE ENVASADO. Bien tuppers, o bolsas de zip, o incluso una envasadora al vacío si la tenéis. Si sobra comida lo mejor es guardarla para aprovecharla otro día. Y para variar los menús y no repetir dos días lo mismo para comer o para cenar es fundamental envasar bien. Así evitamos que la comida se eche a perder o algo peor, una intoxicación alimentaria. De momento no he tenido ninguna y me da que va a seguir así.
  • THERMOMIX. El mejor método para cocinar al vapor o preparar purés. Recordaréis, o sino podeís mirarlo en el calendario, que estuve tomando purés recién operado. La “thremo” ayuda y mucho, ya que primero cuece la verdura y luego la trituras, manchando sólo un cacharro. Y con el accesorio “Varoma” se pueden hacer muchísimas recetas al vapor.
  • ORDEN EN EL FRIGO. Ya he mencionado el envasado, pero es importante que llevemos un orden correcto en el frigo para que no se nos pasen comidas preparadas.
  • HIERBAS AROMÁTICAS Y ESPECIAS. Son muy buenas para sustituir a la sal, el principal aliado de la hipertensión. Podemos realzar el sabor de un arroz o de un pescado con un toque de pimienta blanca recién molida, el de unos garbanzos con pimentón o el de un puré de zanahoria con coco. Sí, coco. Lo dijo el gran chef Juan Mari Arzak. El coco en grandes cantidades aporta triglicéridos y es laxante, pero en una pequeña cantidad y rallado realza el sabor de la zanahoria.

Pero sobre todo es muy importante tener una MENTE ABIERTA. En la cocina siempre hay que estar dispuesto a probar, a experimentar y a saborear. Leed libros de cocina, o consultad vídeos en internet o programas de televisión. Nunca dejéis de darle un toque personal a vuestras recetas, siempre dentro de los parámetros de vuestra dieta. Y si tenéis ocasión de probar algo nuevo nunca digáis “no me gusta” hasta haberlo probado. Intentadlo con ancas de rana, cocodrilo, avestruz, cebra, ostras, pitahaya, rocoto, yerba mate, chinchulín, mollejas, corazón de pato, carambolas…

Os lo dice alguien que nunca ha soportado (ni soportará) los macarrones con tomate.

JR

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