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Corona provisional

Voy a perder de vista al dentista durante dos meses. Después de la extracción y del implante ya tengo un colmillo nuevo, aunque de momento es provisional.

La verdad es que fue una consulta tranquila y sin anestesia. El dentista me quitó los puntos, que estaban perfectamente gracias a un tratamiento con Bexident Post, y con un destornillador sacó el tornillo que llenaba el hueco del implante. Ahí enroscó un perno y sobre él pegó la corona provisional. Antes la probó y la fue limando hasta dejarla bajita como los incisivos y el premolar.

¿Por qué, si yo soy de colmillos largos? Pues según me dijo, porque quiere que la corona provisional no choque con los dientes de alrededor para que el implante se asiente definitivamente. Dentro de dos meses me colocará una corona definitiva, similar al otro colmillo inferior, y que estéticamente sea bonita.

Ahora tengo que seguir con el tratamiento con Bexident Post, hacer enjuagues con antiséptico y evitar morder cosas fuertes con ese lado de la boca. Con la dieta que llevo, no será ningún problema.

JR

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La extracción dental

Ayer, después de una semana de viaje que ya os contaré, porque he vuelto a tener experiencias que hace años que no tenía, tocó la extracción de lo que me quedaba de colmillo, esto es, una pequeña parte de la corona y la raíz completa.

La verdad es que el método de extracción ha variado muy poco. Comparándolo con lo que antiguamente hacía el barbero del pueblo se ha cambiado el trago de whisky por la anestesia con bupivacaína y tanto el instrumental como los guantes están esterilizados. Por lo demás, fórceps, alicate y para fuera. Así de simple.

Después de quedarme sin raíz llegó la mejor parte, y es que resulta que a pesar del TAC, con su reconstrucción en 3D y toda clase de cortes y medidas, el alveolo dental es más profundo de lo que esperaban encontrar. Así que el implante que me tenían preparado no sirve, y tengo que esperar a mañana para que la pieza llegue de Barcelona. Afortunadamente no es de Alemania, como las piezas de coche, aunque el laboratorio que los fabrica está en Suecia, más arriba todavía.

Ahora me ha quedado un hueco profundo, con tres puntos de sutura y que me dió guerra ayer por la tarde. Tengo que tomar antibióticos (Amoxicilina 750) y antiinflamatorios (Ibuprofeno 600) y aplicarme tres veces al día un gel antiséptico para que no se infecte el alveolo. Mañana me colocarán el implante, y seguramente el martes que viene una corona provisional, ya que la definitiva se coloca a los cuatro o seis meses.

JR

Aquí os dejo otro método de extracción dental, cortesía de KRESTA.

AMATEUR DENTIST FAIL

Mi experiencia en el TAC

Ahora que ya estáis familiarizados con el TAC gracias al artículo de ayer, o al menos espero que así sea, os voy a contar mi punto de vista.

Antes de la operación pensar en que tuvieran que someterme a un TAC me daba muchísimo miedo. No por la claustrofobia, ya que es un aparato abierto al contrario que la Resonancia Magnética, que es el “tubo cerrado”, sino por otras cosas.

  • Veía mi contorno menor que el tamaño del anillo, y pensaba que no iba a caber.
  • La camilla es motorizada, aunque no sabía si soportaría mi peso.
  • En un capítulo de House, un paciente obeso rompe la camilla de la Resonancia Magnética, que es como la del TAC.

Os puede parecer una tontería, pero era así.

El martes todo fue de maravilla. Era el primer paciente, o si había habido alguno antes ya se había marchado, por lo que apenas tuve que esperar. Me quité los objetos metálicos y me tumbé en la camilla. La enfermera, muy amable, me sujetó la cabeza a un soporte y me tapó con una manta plomada para que la radiación sólo afectase a mi cabeza y no a otras partes del cuerpo, especialmente a las que os estáis imaginando.

Tumbado pude darme cuenta de que, aún estando como estaba antes, habría cabido sin ningún problema a través del anillo.

Luego, quieto un minuto, mientras giraban las coronas y la camilla se movía lentamente. Y para casa. Hoy le llegarán los resultados al dentista si no le han llegado ya, y el día 27 me espera la “sesión de tortura”, con extracción de raíz, valoración y puede que implante en el mismo acto. Os lo contaré, aunque antes pasaré una semanita en Alburquerque.

JR

La sonrisa de “El Risitas”

Estos días me voy a salir un poco del tema “perder kilos” para hablaros de dientes. Pero no del “dientes, que es lo que les jode” que inmortalizó Isabel Pantoja mientras ¿saqueaba? ¿blanqueaba? ¿robaba? el dinero del Ayuntamiento de Marbella (diré que presuntamente, no me vaya a denunciar esa “señora”).

En la foto tenéis a “El Risitas”, personaje que saltó a la fama gracias a Jesús Quintero y que se reía de chistes malos junto a su “Cuñao”. Nunca he sabido si el apodo es debido a su extravagante forma de reirse, a que se ríe de chistes malísimos o al estado de su dentadura.

Y es que, salvando las distancias, bien podría ser esa mi dentadura gracias a una tarde de mountain bike por Leizarán, hará por lo menos 14 años. Una caída cuesta abajo, vuelta de campana incluida, que me melló dos dientes, en concreto los incisivos superiores izquierdos, y que pudo ser la causa de que dos años después se me reabsorbiera el colmillo inferior izquierdo.

La verdad es que he buscado información sobre la reabsorción y he encontrado otros casos como el mío, de niños que se dieron un golpe en los dientes y que al cabo de un tiempo se les reabsorbió. Para que lo sepáis, la reabsorción consiste en la desaparición de los tejidos de soporte del diente, dejando únicamente la corona. Esta, al quedarse hueca, se rompe. En mi caso, me acuerdo perfectamente, fue masticando una galleta.

Estructura de un diente. En la reabsorción desaparecen los tejidos de soporte, quedando únicamente el esmalte.

Empezó entonces un periplo de dentistas infantiles, de adultos, ortodoncista (para mantener el hueco del diente separado, y de paso moverme el resto de la boca) y endodoncista, que me desvitalizó el diente. Al final, después de dos años si no recuerdo mal, me quedé con una prótesis anclada en la raíz del diente y mi dentista se jubiló.

Justo antes de la operación fui a otro dentista para hacerme una limpieza de boca. Me pareció importante, ya que me iban a intubar durante la anestesia (aunque ya conté que fue antes, cosa que no me esperaba) y con una boca bien limpia se evitan problemas de infecciones. Habían pasado años desde entonces y la prótesis estaba algo floja. Con la limpieza saltó. Entonces llegó el diagnóstico: la única caries, el único problema que veía el dentista en toda la boca, estaba dentro de la raíz de ese colmillo. Para salvar la situación me pegó la prótesis y me recomendó un implante, extrayendo la raíz, ya que así se evitaría la caries definitivamente.

Pasó la operación, pasó el tiempo y hace unas tres semanas, la prótesis se me despegó de nuevo. La coloqué en su sitio y me dije “ya llamaré”. Hasta que, como sabréis si leéis el blog, empecé a ir al a playa. Una ola traidora y una boca entreabierta, cogiendo aire mientras nadaba. ¿Os lo imagináis? Efectivamente, mi colmillo “de pega” lo habrá encontrado o lo encontrará uno de esos buscadores de metales que van por la playa. O quizá las corrientes marinas la lleven al Urumea, al puerto de Pasajes o quizá más lejos, hasta la mismísima fosa de las Marianas. A saber.

Así que he vuelto al dentista para que me ponga un colmillo definitivo, un implante dental, ahora que es la época de mi vida que menos uso los dientes. Qué ironía.

JR

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