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Mi nueva relación con… la comida

 

Lo suelen decir antes de la operación: cambiarás cantidad con calidad. Pero no sólo es eso. Yo he cambiado mucho más, ha cambiado totalmente mi relación con la comida.

Y es que me he dado cuenta de que cuando uno está gordo puede llegar a una “ciclotimia gastronómica”. No encuentro otra manera de llamarla. Hay fases de control absoluto de la dieta, que se suelen acompañar de deseos de bajar de peso. Pero se alternan con otras fases de dejadez absoluta, de descontrol tanto en la cantidad como en la calidad y de aumento del picoteo.

En esa “ciclotimia” la tendencia que se suele tomar, o al menos la que tomé yo y que he podido ver alguna que otra vez, es a cocinar menos sano. Y por menos sano quiero decir lo que todos nos imaginamos: abuso de grasas, de fritos, de salsas, de postres dulces… En realidad, buscamos sabores ricos, cosas que nos gustan, que casualmente son las que menos abundan en la naturaleza, que suelen estar procesadas y que tienen muchas más calorías. El resultado es que la obesidad persiste o aumenta.

Cuando pasé por el quirófano cambié el chip. Directamente. Además de respetar la dieta tras la operación he pasado a comer más sano. Como algo más de cantidad que en los primeros meses y puedo comer de todo, pero trato de llevar un régimen de comidas sano. Tomo más verduras y ensaladas que hace 16 meses, y mis comidas son mucho más limpias. También he cambiado la forma de cocinar, limitando el uso de grasas, haciendo las cosas a la plancha o cocidas y como menos carne y más pescado.

Pero no soy perfecto, lo reconozco. Y de vez en cuando como cosas que no debería. Su repercusión puede ser que no baje más de peso, ya que ahora bajo muy lento (1 o 2 kg cada mes) o me mantengo. Eso sí, tampoco hago mucho ejercicio y por ese lado lo veo positivo: mi peso se mantiene con un régimen de vida normal. Cuando tenga tiempo este verano de incrementar las horas de ejercicio bajaré un poquito más, supongo.

Hablaré más de mi relación con la comida, ya que en este post sólo he puesto unas pinceladas. No he hablado de salir a comer o a cenar fuera de casa o de ir de pintxos con los amigos. Ya os lo contaré.

JR

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Los kilos bajan más despacio

Llevo mucho tiempo hablando de lo que hago, de mi actividad física, pero apenas hablo de lo que estoy bajando. Precisamente hablo poco del tema porque no estoy bajando mucho. La pérdida de peso se ralentiza. Quedan lejos aquellos 2 y 3 kilos por semana o cada diez días, y me doy cuenta de que si me salgo un poco de la dieta o si no hago ejercicio tengo tendencia a mantenerme.

Estoy a un paso pequeño de salir de la obesidad para tener un IMC de sólo sobrepeso. Estoy a una quinta parte de kilos de llegar a mi peso ideal y mi cuerpo lo nota. Ahora puedo comer raciones algo más grandes que al principio, pero no tengo ni esa hambre ni esa ansiedad que tenía antes de la operación, y que unidas a un estómago sin fondo fueron mi perdición y mi catapulta a la obesidad mórbida.

Soy consciente de que el camino recorrido hasta ahora no ha sido fácil, pero ahora queda lo más difícil, que es mantener el peso, perder lo que me sobra poco a poco y acabar teniendo un cuerpo normal, sin la piel que se me está descolgando y que se mantenga así durante toda mi vida. ¿Y si fracasa? Pues siempre me quedará la opción del Cruce Duodenal, del que ya hablé aquí. Pero si sigo así espero evitarlo.

He ganado mucho, muchísimo. Puedo hacer ejercicio, a un nivel de principiante, sí, pero puedo hacerlo. Noto que mi vida es más activa. La cama no cruje cuando me tumbo en ella y mis piernas agradecen que mi cuerpo no pese tanto. Voy a la playa sin nada de vergüenza, no me importa destaparme delante de la gente en vestuarios públicos y este fin de semana en Madrid me han entrado ganas de montarme en una montaña rusa ahora que podré ajustarme los cierres. Y la ropa es baratísima: por 34 euros me llevé 6 prendas, 2 camisas, 2 pantalones y 2 jerseys que empezaré a usar en otoño. Nada que ver con lo que gastaba en tiendas de tallas especiales.

Espero poder escribir pronto que ya no tengo obesidad (IMC menor de 30), que he bajado de los 100 o que me quedan 10 kilos por bajar. Y también que vosotros y vosotras lo leáis.

JR

Lo importante está en el equilibrio

Leo en MINUTO DIGITAL que un norteamericano se alimenta a base de pizza durante un mes y adelgaza 12 kilos.

Es evidente que la noticia me ha sorprendido, aunque leyendo un poco más veo que el tipo en cuestión es ciclista aficionado y vendedor de pizzas. Además, está recorriendo los más de 1.000 km que separan Florida de Nueva York en bicicleta y comiendo pizza para “demostrar que la pizza es un alimento saludable”. Me llama la atención este párrafo:

“La pizza no es comida basura. Sólo tenemos que comer diferentes. Estamos habituados a comer mal, a comer una pizza grande a media noche con dos litros de soda y así quedarnos dormidos”

Y es que ahí está la clave de todo este asunto: en quemar las calorías.

El método de Matt McClellan, que así se llama el ciclista pizzero, es comer un trozo de pizza cada tres horas y hacer una hora de bicicleta al día. He echado cuentas, y con una hora de bicicleta al día se queman unas 300 calorías. La pizza tiene entre 170 y 263 calorías según ESTA TABLA, así que pondré una media de 220 calorías. Si la ingesta diaria son 5 porciones, son un total de 1100 calorías, por debajo de las 2000 que necesita un adulto al día. Si además añades las 300 que se queman con el ejercicio, y que el trabajo en hostelería es más duro y por lo tanto consume más calorías, el resultado es contundente: se adelgaza. Es más, yo adelgacé más hasta que me robaron la bici, y ahora, con la bicicleta nueva, espero aumentar el ritmo de mi pérdida de peso, que ya me falta poco.

Ahora bien, yo me planteo la siguiente pregunta: ¿es bueno comer sólo pizza? Porque la clave de una dieta sana está en el equilibrio, reflejado en la PIRÁMIDE ALIMENTARIA.

¿Cumple la pizza la pirámide? Bien, en la base tiene los hidratos de carbono, siempre y cuando la masa sea casera, no esté hecha con harinas refinadas y sea integral. Los vegetales los podemos cubrir con muchos ingredientes, al igual que carnes, pescados y aves. ¿Y la fruta? ¿Cuenta la pizza con piña de lata en almíbar? Pues si es así, que cuente también el vino como fruta, ya que es zumo de uva… un pelín fermentado.

Sinceramente, no es una dieta sana. Es una reivindicación de un producto que, como diría cualquier nutricionista, en el contexto de una dieta sana puede ser consumido, pero que no puede ser la base de la alimentación. Y el gran problema de Estados Unidos, el país más gordo del mundo, está en su alimentación.

JR

BALANCE: Fiestas de San Juan 2010, Soria

La semana pasada no escribí nada desde el martes porque me fui a Soria, un año más, a las fiestas de San Juan. Eso sí, la primera vez desde la cirugía, y tengo que hacer un pequeño balance de cómo ha ido la cosa.

  1. La dieta, fuera. Todo han sido comidas pesadas aunque en poca cantidad, prácticamente a deshoras y sin el ritmo habitual.
  2. He cambiado los zumos y el agua por bebidas tan saludables como la cerveza, el ron y el vino. Con menos masa para repartir el alcohol he notado más sus efectos.
  3. Tengo el estómago algo “tocado”, así que tocará una semana a base de dieta suave. Ayer domingo ya tomé ensalada y sopa, y seguiré con una dieta similar. Toca también pescadito hervido o a la plancha.
  4. He vuelto con casi un kilo y medio menos. No se si será por la deshidratación, aunque intenté beber todo el agua que pude, que no todo va a ser vino, por las horas de fiesta o porque realmente se hayan ido. La báscula dictará sentencia esta semana.

Eso sí, he estado muy a gusto, he disfrutado como un enano y todo el mundo me ha dicho lo cambiado que estoy.

Tengo claro que, tarde o temprano, volveré a Soria.

¡Soria, que linda eres, en tu fiesta sanjuanera!

JR

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