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La parálisis del sueño

Esta noche en la que apenas tengo sueño os voy a hablar de algo que nos ha solido pasar al 50% de la población alguna vez en la vida. Se trata de la parálisis del sueño.

Podemos definirla como el estado de atonía muscular que tenemos cuando dormimos. Probad a levantar la mano de alguien profundamente dormido y veréis cómo es un peso muerto. Eso es la parálisis del sueño. Es algo completamente necesario para evitar sonambulismos y que escenifiquemos lo que soñamos. Imaginad al típico friki de Star Wars soñando que es un caballero jedi o un lord sith (siempre se puede elegir el camino de la Fuerza, pequeños padawans), y que empieza a mover las manos como si tuviera un sable de luz a la vez que hace “wiiiiin, wiiiiiin”. ¿Cómico, verdad? Pues sin la parálisis del sueño sería así.

El problema de la parálisis del sueño es que en ocasiones permanece mientras nos despertamos. Abrimos los ojos y estamos en donde hayamos dormido (cama, sofá, suelo…), generalmente boca arriba y sin poder movernos. Reconocemos la habitación y en ocasiones podemos oír los ruidos que hay alrededor. A veces sentimos opresión en el pecho, dificultad para respirar y palpitaciones. Es una situación desagradable y estresante, y en la que nuestros peores miedos y temores aparecen, llegando a sentir presencias extrañas que los antiguos asociaban con posesión demoníaca. Hay quien afirma haber llegado a levitar o a tener viajes astrales en este estado. Finalmente nos despertamos, sudando. Podemos movernos. Encendemos la luz y todo pasa. Y es importante no volvermos a dormir enseguida, ya que puede volvernos a pasar.

Se suele asociar con la narcolepsia, los ronquidos y la apnea del sueño, enfermedades que las personas obesas solemos padecer.

¿Por qué escribo todo esto?

Pues porque a mí me ha pasado. Ya sabéis que roncaba mucho, aunque según los testigos de mis sueños no solía tener pausas de apnea ni he solido tener síntomas de narcolepsia.

No era algo habitual, ya que me pasaba cada bastante tiempo, quizá una vez cada 4 o 5 meses desde que empecé a engordar bastante. A veces pasaba más tiempo. Las primeras dos o tres veces fueron las peores, ya que luchaba por moverme sin saber lo que tenía. Una vez sabido, bastaba con relajarme en ese estado volviendo a dormir mi mente para despertarme tranquilamente a los pocos minutos, lo se porque tengo un reloj frente a la cama y veía las horas. Hay quien recomienda moverse. Yo nunca pude.

Hablo en pasado porque desde la operación no me ha vuelto a pasar. Ha desaparecido por completo y espero que no vuelva, no porque crea en demonios o posesiones, sino porque es algo desagradable.

Y ahora me vuelvo a la cama, a ver si consigo dormir. Con parálisis, pero no al despertarme, que no quiero que me vean luchar como Águila Roja.

JR

PD Dos enlaces interesantes.

JAVI MOYA EXPLICA PERFECTAMENTE LA PARÁLISIS DEL SUEÑO

CONSEJOS SI SUFRES LA PARÁLISIS DEL SUEÑO

Dejando de ser un animal

Dicen que cuando Dios acabó la Creación le habían sobrado partes de un mamífero, veneno, picos de pato, colas de castor, patas de nutria y un aparato reproductor ovíparo. Lo juntó todo y creó el ornitorrinco.

Hace tiempo, antes de la operación, me sentía más como una mezcla de animales que como un ser humano. Básicamente porque roncaba como un oso, sudaba como un cerdo y engullía como un pato. Puede que esto último os resulte raro, pero es así. Comía rápido, sin casi masticar, y me recordaba a una escena de “Los Simpsons” en la que Frank Grimes describe la forma de comer de Homer. Os la dejo aquí para que podáis verla. Sólo la he encontrado con audio latino.

Pero desde la operación las cosas cambian, como ya os he contado.

  • No me he escuchado roncar ahora, pero sí que tengo grabaciones de mis ronquidos antes de la operación y eran atroces, tanto para mí como para los / las pobres acompañantes que he tenido a la hora de dormir. Ahora, según me dicen, apenas ronco. Es muy bueno, ya que el ronquido impide el correcto descanso del cuerpo.
  • Hace unos días tenía dudas sobre si el poco sudor es fruto del frío o no. Bien, después de paseos, de limpieza en casa y de actividad rutinaria en la que un mes acababa empapado, ahora estoy seco. Tampoco sudo la almohada al dormir, algo que antes sí hacía.
  • Por último, ya he comentado muchas veces que ahora como más despacio, masticando más. Y lo mejor de todo es que SABOREO MÁS LA COMIDA.

Tengo muy claro que he salido ganando con la operación.

Ahora llega otra fase: al estar comiendo más consistentemente se va a reducir la pérdida de peso. De momento me noto que estoy bajando, pero a menos ritmo. El lunes la báscula dará su vedericto. Y actualizaré la barra de arriba a la izquierda.

JR

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