Archive for the ‘sudor’ Tag

Sudores, litros de sudor

Con esas cuatro palabras empieza una canción de los “Mojinos Escozíos” un grupo que me llamó la atención allá por los 90, en uno de los pocos conciertos decentes que ha habido en la Semana Grande Donostiarra junto al de Celtas Cortos, que me pilló muy jovencito, y el de La oreja de Van Gogh del año pasado.

mojinos
Los Mojinos Escozíos. Pincha para acceder a su web.

Es una canción que llevo en el iPod y que siempre sale cuando le doy a la reproducción aleatoria. Y la semana pasada, durante los días de 30ºC que ahora parecen tan lejanos (ahora estamos a unos 10ºC), salió. Y me hizo reflexionar.

Porque había 30 grados, pero sudaba poco. Muy poco comparado con los LITROS Y LITROS DE SUDOR que sudaba antes, como ya he contado en otras entradas. Sin ir más lejos en la anterior, en mi experiencia en Rosario.

camacho
Jose Antonio Camacho, seleccionador nacional en el mundial de 2002

De hecho, siempre iba con camiseta interior de mangas a todas partes, para evitar el “efecto Camacho” que podéis ver en la foto. Pero el último fin de semana he salido tranquilamente sin camiseta interior y sin miedo al sudor. ¡Qué gozada!

JR

PD: Os dejo un vídeo con la canción de los Mojinos. Y aprovecho para protestar por la expulsión de su cantante, “El Sevilla”, del programa de baile de Belén Esteban.

Anuncios

Hace un año en Arroyito…

Sucedió hace poco más de un año, durante mi primer (y único de momento) viaje a Argentina. Estuve con mi madre, visitando a la familia que tenemos allá.

Como conocen mi afición al fútbol y Boca Juniors, uno de los grandes de sudamérica, jugaba en aquellos días contra Rosario Central decidieron llevarme al Gigante de Arroyito (Estadio Dr. Lisandro de la Torre) a ver el partido. Para que me entendáis los de este lado del charco, es como si venís a Donosti y os llevo a ver un Real Sociedad – Real Madrid.

Escudo de Rosario Central

Seguro que habéis oído hablar de la violencia en los estadios de Argentina, y de las medidas de control llevadas a cabo por el gobierno y la AFA (la Asociación de Futbolistas) para su control. Si, por ejemplo, en Anoeta pasamos nosotros mismos la entrada por el lector y hay dos “txapelas” y un vigilante de seguridad por puerta, en Argentina hay verdaderos cordones de seguridad alrededor del estadio, y hay que pasar por dos zonas. Además, la afición local sale del estadio cuando la visitante ya se ha ido, y no al revés.

Habíamos estado comiendo junto al Paraná, y los varones jóvenes (Horacio, Sebastián, Gastón, Fermín y el que escribe) éramos los que íbamos al fútbol. Ellos con sus “remeras” de Central. Yo, vestido de verano porque hacía un calor insoportable.

Y llegamos a la cancha. No recuerdo bien si fueron dos o tres cordones de seguridad los que superamos, y donde nos revisaron las entradas, pero sí la última, la puerta de acceso al estadio. Uno a uno, mis acompañantes, Canayas a muerte, eran cacheados. Y finalmente me tocó a mí. Bueno, no me tocó nadie, porque el encargado me miró de arriba a abajo y no me tocó.

¿Por qué fue? ¿Quizá por no llevar los colores de ninguno de los dos equipos? ¿Por el sudor? ¿Por la gordura? No lo se, pero era evidente que aquel tipo prefirió no tocarme.

Por lo demás, en lo deportivo, Central ganó por 2 a 0 y disfruté del espectáculo de ver a una hinchada argentina loca por sus colores y su equipo. Os dejo un video del partido.

JR

PD: He escrito “canaya” en lugar de “canalla” porque así lo escribió el escritor y dibujante rosarino Roberto Fontanarrosa. Si “El Negro”, fanático de Central igual que el Che Guevara, lo hizo así, yo no soy quién para cambiarlo.

El “canaya” de Fontanarrosa. Podemos ver este Logo en la camiseta oficial de Central.

PPD: Mucho ánimo a Central y a su hinchada. Espero que un año más se mantengan en la élite. Y estoy seguro de que algún día veremos a la Real y a Central pelear por la Copa Intercontinental.

La parálisis del sueño

Esta noche en la que apenas tengo sueño os voy a hablar de algo que nos ha solido pasar al 50% de la población alguna vez en la vida. Se trata de la parálisis del sueño.

Podemos definirla como el estado de atonía muscular que tenemos cuando dormimos. Probad a levantar la mano de alguien profundamente dormido y veréis cómo es un peso muerto. Eso es la parálisis del sueño. Es algo completamente necesario para evitar sonambulismos y que escenifiquemos lo que soñamos. Imaginad al típico friki de Star Wars soñando que es un caballero jedi o un lord sith (siempre se puede elegir el camino de la Fuerza, pequeños padawans), y que empieza a mover las manos como si tuviera un sable de luz a la vez que hace “wiiiiin, wiiiiiin”. ¿Cómico, verdad? Pues sin la parálisis del sueño sería así.

El problema de la parálisis del sueño es que en ocasiones permanece mientras nos despertamos. Abrimos los ojos y estamos en donde hayamos dormido (cama, sofá, suelo…), generalmente boca arriba y sin poder movernos. Reconocemos la habitación y en ocasiones podemos oír los ruidos que hay alrededor. A veces sentimos opresión en el pecho, dificultad para respirar y palpitaciones. Es una situación desagradable y estresante, y en la que nuestros peores miedos y temores aparecen, llegando a sentir presencias extrañas que los antiguos asociaban con posesión demoníaca. Hay quien afirma haber llegado a levitar o a tener viajes astrales en este estado. Finalmente nos despertamos, sudando. Podemos movernos. Encendemos la luz y todo pasa. Y es importante no volvermos a dormir enseguida, ya que puede volvernos a pasar.

Se suele asociar con la narcolepsia, los ronquidos y la apnea del sueño, enfermedades que las personas obesas solemos padecer.

¿Por qué escribo todo esto?

Pues porque a mí me ha pasado. Ya sabéis que roncaba mucho, aunque según los testigos de mis sueños no solía tener pausas de apnea ni he solido tener síntomas de narcolepsia.

No era algo habitual, ya que me pasaba cada bastante tiempo, quizá una vez cada 4 o 5 meses desde que empecé a engordar bastante. A veces pasaba más tiempo. Las primeras dos o tres veces fueron las peores, ya que luchaba por moverme sin saber lo que tenía. Una vez sabido, bastaba con relajarme en ese estado volviendo a dormir mi mente para despertarme tranquilamente a los pocos minutos, lo se porque tengo un reloj frente a la cama y veía las horas. Hay quien recomienda moverse. Yo nunca pude.

Hablo en pasado porque desde la operación no me ha vuelto a pasar. Ha desaparecido por completo y espero que no vuelva, no porque crea en demonios o posesiones, sino porque es algo desagradable.

Y ahora me vuelvo a la cama, a ver si consigo dormir. Con parálisis, pero no al despertarme, que no quiero que me vean luchar como Águila Roja.

JR

PD Dos enlaces interesantes.

JAVI MOYA EXPLICA PERFECTAMENTE LA PARÁLISIS DEL SUEÑO

CONSEJOS SI SUFRES LA PARÁLISIS DEL SUEÑO

Dejando de ser un animal

Dicen que cuando Dios acabó la Creación le habían sobrado partes de un mamífero, veneno, picos de pato, colas de castor, patas de nutria y un aparato reproductor ovíparo. Lo juntó todo y creó el ornitorrinco.

Hace tiempo, antes de la operación, me sentía más como una mezcla de animales que como un ser humano. Básicamente porque roncaba como un oso, sudaba como un cerdo y engullía como un pato. Puede que esto último os resulte raro, pero es así. Comía rápido, sin casi masticar, y me recordaba a una escena de “Los Simpsons” en la que Frank Grimes describe la forma de comer de Homer. Os la dejo aquí para que podáis verla. Sólo la he encontrado con audio latino.

Pero desde la operación las cosas cambian, como ya os he contado.

  • No me he escuchado roncar ahora, pero sí que tengo grabaciones de mis ronquidos antes de la operación y eran atroces, tanto para mí como para los / las pobres acompañantes que he tenido a la hora de dormir. Ahora, según me dicen, apenas ronco. Es muy bueno, ya que el ronquido impide el correcto descanso del cuerpo.
  • Hace unos días tenía dudas sobre si el poco sudor es fruto del frío o no. Bien, después de paseos, de limpieza en casa y de actividad rutinaria en la que un mes acababa empapado, ahora estoy seco. Tampoco sudo la almohada al dormir, algo que antes sí hacía.
  • Por último, ya he comentado muchas veces que ahora como más despacio, masticando más. Y lo mejor de todo es que SABOREO MÁS LA COMIDA.

Tengo muy claro que he salido ganando con la operación.

Ahora llega otra fase: al estar comiendo más consistentemente se va a reducir la pérdida de peso. De momento me noto que estoy bajando, pero a menos ritmo. El lunes la báscula dará su vedericto. Y actualizaré la barra de arriba a la izquierda.

JR

A %d blogueros les gusta esto: